Santa Fe, Cd. de México, paraíso dink@yuppie
A casi dos años de residir en Santa Fe, al poniente de la Cd. de México, me he convencido de lo vacía, blofera y superficial puede llegar a ser la vida de algunos capitalinos.
Son a penas las 22:30 horas de un viernes como cualquier otro y desde la ventana de mi departamento en Cd. Santa Fe, me percato de que 9 de 10 departamentos lucen con las luces apagadas, los restantes resaltan por las siluetas de las trabajadoras domésticas haciendo una que otra labor de cocina. Familias? alguien las conoce por aquí ??
Por comodidad y razones de trabajo, nos mudamos de la San José Insurgente a Cd. Santa Fe. El primer año habitamos en un famoso condominio estilo BAU HAUS, un complejo arquitectónico de 34 niveles, vanguardista e imponente sin duda, con algunos comercios, oficinas corporativas, departamentos y hasta suites ejecutivas, todo en un mismo espacio.
Un año completo de vivir ahí y no fuí capaz de intercambiar un saludo a mis otros 2 vecinos de piso. Llegar al lobby y encontrarte al "vecino" que te podía cerrar la puerta del ascensor en tus propias narices es la regla, más que la escepción; "Vecinos" que al parecer, permanecen por estancias promedio de 6 u 8 meses, para luego desaparecer sin dejar huella entre sus constantes viajes de trabajo.
Los domingos, las calles y las avenidas lucen completamente vacías, situación que contrasta con los otros días de semana, donde los autos de las miles de personas que trabajan en Santa Fe invaden las aceras de cuanta banqueta exista. Cabe señalar, que Cd. Santa Fe da cabida a 150,000 almas, almas que vienen a trabajar pero para quienes habitar en alguno de los flamantes pisos que aquí se comercializan resulta una condición practicamente prohibitiva.
Tan solo Cd. Santa Fe, genera un PIB (Producto Interno Bruto o suma de los bienes y servicios producidos y comercializados) equivalente a todo el estado de Nuevo León, uno de los estados mas prósperos de la República y poseedor de la ciudad màs moderna e industrializada del país. 150,000 personas con una remuneración promedio de 10 salarios mínimos, no es poca cosa para los estándares de nuestro país. Ello se traduce más de 70,000 autos que diariamente suben por la mañana y bajan por la tarde por las escasas y mal planeadas vías de acceso.
Dinks o dinkis (Double Income No Kids) es la figura más famosa de quienes habitan Cd. Santa Fe. La mayoría parejas en unión libre, muchas de ellas de la comunidad lésbico-gay y con capacidad de generar cada uno sus propios ingresos como ejecutivos (que con frecuencia sobrepasan los 100 o 150 mil pesos mensuales) pero con una característica en común: sin interés alguno de procrear hijos, si a caso, alguno por accidente del destino. Otro comportamiento típico es la de actuar como verdaderos Yuppies: dícese de quien se esmera por aparentar un nivel de vida mucho más alto del que les corresponde. De esta manera las personas valen por las marcas de sus autos, de su ropa, del corporativo donde trabajan y de los sitios de recreación y esparcimiento al que suelen acudir, pero eso si, pueden deber hasta la camiseta en tarjetas, rentas o hipotecas. Es un verdadero estilo de vida basada en el bloofff.
Al pasar los días, los meses y los años, las coladeras tanto de las calles como de las banquetas pueden permancer completamente destapadas, sin que nadia haga o diga algo, a final de cuentas, "viviré aquí hasta que me convenga o me aburra".
Hace casi un año que nos mudamos a 4 edificios del condominio anterior. Un edificio de 37 niveles arquitectónicamente hermoso y con amenidades que muchos hoteles de 5 estrellas hubieran querido: business centers profesional, salón de juegos para adultos con pantalla de 42" y mesa de billar, con piscina techada de dimensiones olímpicas o sala de cine con 40 butacas. El cambio obedeció a razones familiares, un piso más amplio y con habitaciones para cada niño (tenemos 3 niños pequeños). Si en el año que llevamos viviendo aquí me he encontrado a 5 vecinos en la piscina y 2 en la sala de cine, son de verdad, bastantes.
Y no es la norma para otras zonas de la ciudad, ya que a penas el fin de semana pasado visité un lujoso condominio en la zona de Interlomas y donde predominan , como seguramente saben, residentes de la comunidad judía. Me sorprendió muchísimo ver a numerosos niños jugando en los jardines, familias celebrando y bailando en los salones de 'fiesta' o leyendo libros en la terraza al aire libre y demás gente del condominio platicando y paseándose de una lado a otro a otros por el inmenso lobby.
El viernes de hace un mes bajé a un OXXO de Cd. Santa Fe a comprar no se que diablos para la cena. Me antecedía en la caja una pareja de mexicana pero de actitud distante y nórdica. Al momento de pagar su mercancía, la chava le arrebató a su chavo el billete con el que iba a pagar para sacar un billete de mayor denominación. El cajero bromeó diciendo "ya ves, tu chava te paga el mandado, quien diría, ja, ja ja...". Ante el gesto de incomodidad de la pareja por la vulgar intromisión del cajero en su vida personal, la gente y yo nos voltemos a ver los unos a los otros, tuve una especie de deja vu y me sentì por un momento como en la tiendita de abarrotes de la esquina. En ese momento la Cd. Santa Fe se pintó de color, subió de temperatura ambiental y se rompió su impersonal, abrumadora y tensa monotonía.
Por razones también de trabajo hemos decidido movernos de regreso a nuestros viejos rumbos al norte de la Cd. de México, territorio ocupado y dominado por conflictivas asociaciones de colonos que gobiernan desde las zonas residenciales. Un lugar que si bien, no me ofrece la comodidad de tener terminales aéreas al pie de mi edificio o la mejor variedad en restaurantes de lujo o la presencia de corporativos transnacionales de más renombre y prestigio, si me ofrece la posibilidad de llevar una vida familiar con mayor privacidad, ajena al bloofff advenedizo que por aquí circunda y mucho más en contacto con la naturaleza.
Adios a Cd. Santa Fe, en mucho pero mucho tiempo, te extrañaré.
C.L.A.P.



